Instantes de luz

Imágenes realizadas  a partir de proyecciones, sobre el cuerpo, de fotografías hechas por mi padre.

Durante años miré por la rendija de la cerradura hasta que las casualidades me transportaron a un viaje. Un viaje parecido al de «Alicia en el país de las maravillas», pero en mi caso las maravillas eran fotografías: imágenes tomadas por mi padre, de recuerdos y de aventuras, de paisajes y de detalles, que solo una mente apasionada por la fotografía podía captar.

Así, abriendo una metafórica puerta de madera, emprendí mi viaje. Buscaba la cerradura de la puerta mientras notaba como todo resbalaba a mi alrededor. No podía agarrar nada, no sentía nada, mis manos traspasaban la madera como si fuera aire. Aquella puerta era el único que podía ver, protegida entre la piedra, pero a la vez tan frágil como yo me sentía. Estaba en un sueño que se desmenuzaba por el paso del tiempo y donde el único camino posible era seguir adelante.

Y mientras cogía empuje para cruzar el umbral, todo desaparecía y yo caía en un mar de imágenes: de recuerdos vividos y robados, de olores y sonidos, de palabras y música, de viajes y fotografías; muchas, muchas fotografías que
desfilaban sin parar. Pero, en un instante de luz, todo cambió; de repente, era yo quien dominaba la situación, que construía el camino y seguía adelante, acompañada por un candelabro y una cámara antigua como compañeros. mi
luz y también mi pasión.

A mi padre siempre le ha gustado mucho la fotografía y, después de este proyecto, me doy cuenta que su manera de ver el mundo y sus viajes se pueden explicar mediante sus diapositivas guardadas cuidadosamente
(Pero no olvidadas) en álbumes y maletines. Fue él quien me despertó la curiosidad por la fotografía y me motiva para adentrarme en este camino.